martes, 11 de agosto de 2009

Deporte para fomentar valores educativos

Para nuestros jóvenes, sentirse parte de un grupo facilita el desarrollo de valores como la generosidad y el compañerismo, a la vez que les permite aprender a compartir experiencias como la alegría y la decepción con los compañeros.

El deporte también fomenta la responsabilidad, ya que enseña a mejorar a partir de los propios errores, y los menores perciben que controlan su evolución como personas. Además, seguir un horario de entrenamiento y cumplir con los compromisos deportivos (disciplina) también ayuda.

Mi amigo Luismi, en una entrada reciente, se centraba en la educación con respecto a padres y profesores (léase http://gerenaabierta.blogspot.com/2009/08/jovenesangelitos-o-diablillos.html). Yo, continuaré hablando de la educación de nuestros jóvenes desde el ámbito deportivo, ya que en estos momentos es el que me toca desarrollar.

Entrenadores deportivos y padres van de la mano, aunque en muchos casos, el valor educativo que para el padre tiene el entrenador sea proporcional a los minutos que su hijo juegue durante la temporada. De la misma forma, el valor educativo de un padre para muchos entrenadores reside en lo mucho o poco que critique su labor. Dejando de lado estos obstáculos intrínsecos de esta profesión, padres y entrenadores deberían centrarse en los siguientes puntos:

  • Reforzar aspectos como la deportividad, el respeto, el esfuerzo realizado y el espíritu de superación ante resultados negativos.
  • Evitar una mentalidad perfeccionista y obsesiva para rendir a un nivel óptimo que acarree frustaciones constantes.
  • Deben centrarse, lo justo, en el resultado competitivo para evitar que el menor esté solo satisfecho cuando gana.
  • Valorar siempre lo positivo de cada evento (partido, entreno,...), sin alterarse por los errores que se hayan podido cometer.
  • Asegurarse de que el deporte elegido es una actividad en la que disfruta, para evitar el estrés y el abandono prematuro.
  • Los adultos que se encuentran implicados en la actividad deportiva deben dar ejemplo con su actitud y no ser un modelo negativo.
  • Cuando los adolescentes ya no rinden lo suficiente como para continuar su trayectoria en equipos de mayor nivel, y se ven obligados a dejar el deporte que ha ocupado su tiempo libre y al cual ha dedicado mucho esfuerzo, deben buscarse alternativas para no abandonar las bondades de la actividad deportiva.

2 comentarios:

LUISMI dijo...

Totalmente de acuerdo con esta entrada. El deporte es, bien tratado, un estímulo esencial para la progresión del individuo dentro de la sociedad en educación y armonía.
Gracias por mencionar mi entrada en tu blog, sólo te digo que, como sabes, está abierto a cualquier comentario. Y el tuyo sería, cuanto menos, interesante.

Un saludo.

Guti dijo...

Buenas Jose Manuel:
Permíteme que intervenga en tu blog, que he conocido a través del de Luismi.
Es bastante interesante lo que comentas, no tengo más que darte toda la razón, por tu condición de profesional de esto, y por la solidez de tus conclusiones.
Y desde la distancia con que yo puedo verlo, no mucha ya que algún familiar mío lleva muchos años tratando y trabajando con jóvenes promesas del futbol andaluz. De las vivencias contadas por este familiar desde que yo era pequeñito, y me llevaba a los entrenamientos y los viajes a los campeonatos cercanos, de viajes de ida y vuelta, mi conclusión es que si algo es estrictamente fundamental en la educación de un menor, es la educación de su "mayor". Más que el menor entienda los siete puntos que enumeras, el padre, es el que debe no entenderlas sino asumirlas. Entender que su hijo no vino al mundo exclusivamente para conseguir lo que el no pudo, o peor si el padre logró algo, para mejorarlo. Estaréis de acuerdo con migo en que a muchísimos chavales con cualidades para llegar lejos los desgracian precisamente sus progenitores, y lo que es peor, en algunos casos no solamente es un fracaso su carrera deportiva, como bien comentas cuando se apartan del objetivo, sino también su educación, que pasados los años de juventud, es casi imposible reconducir.
En algunos casos, intentar educar al menor, se convierte en tarea complicada porque es empezar la casa por el tejado, ya que el educador hace y el progenitor deshace.
Yo pienso, que los que trabajáis colaborando en la formación de los jóvenes (Maestros, Monitores, Entrenadores,…etc.) tenéis el cielo ganado, no por los jóvenes, sino por algunos defensores a ultranza de sus hijos…
Paciencia…

Un saludo.